La evolucion de los Veleros de Recreo
Lunes, 13 Octubre 
El yachting comenzó a mediados del siglo XIX, inspirándose los arquitectos navales en los barcos más rápidos que existían entonces como por ejemplo las goletas de pesca utilizadas en Nueva Inglaterra.
Los estudios de hidrodinámica estaban todavía en ‘pañales’ y se pensaba que la mejor forma para un casco era la de un pez, con gruesa cabeza y larga cola. La proa ancha evitaba clavarse en las olas y la popa estrecha evitaba los remolinos dejados en la estela. La manga máxima se encontraba a un tercio de la proa.
Tenían que ser barcos marineros para poder afrontar cualquier estado de la mar y rápidos ya que una vez realizada la pesca el primero que llegaba a puerto es el que vendía la mercancía más cara.
En 1.848, el gran arquitecto naval Inglés, John Scott Russell, propuso justo lo contrario al diseño tradicional de la época, ofreciendo proas afiladas y popas amplias. Los armadores no lo tenían muy claro, pero tres años después la goleta “América”, fue construido según este nuevo principio, despejando las dudas que todavía quedaban sobre la efectividad de esta nueva forma para los cascos. En los siguientes 40 años se optimizó la forma de los cascos para reducir la superficie mojada y por tanto el rozamiento por fricción, pero las quillas todavía eran largas de proa a popa y de poco calado.
La siguiente etapa en la evolución comenzó con yates de pequeñas esloras como el “Gloriana”, dibujado por Nat Herreshof en 1.891. Su quilla profunda y corta conseguía reducir el rozamiento y maximizar el par de adrizamiento, es decir la estabilidad. Su gran alargamiento que permitía aumentar la flotabilidad al producirse escoras resultó revolucionario. Marco una época que duraría unos 70 años hasta mediados del siglo pasado. Sus líneas aventajaban netamente a los diseños anteriores, pero estas ideas llevadas al extremo condujeron a barcos débiles y caprichosos, con quillas muy cortas y poca maniobrabilidad, al quedar el timón muy cerca del centro de deriva en la quilla.
